sábado, 7 de marzo de 2026

CAPITULO NUEVE: LA PÁGINA QUEDÓ CERRADA


…Y entonces aquella noche de tango en el gran teatro pleno de gente que vibró cada compás sonoro de un bandoneón rezonguero, una página de su excitante vida había caducado, estaba cancelada. No había planes, todo obedecía al deseo de verse y conversar un rato bajo la complicidad de una copa de vino, así que la dama que todo lo amaba, y desconocía donde pararía, llevaba un bluyín índigo, una camisa sport blanca y un gabán color beige que ocultaba su silueta bien cuidada. Cabello coquetamente recogido y labial rojo de grana mate.

Al llegar, Gabriela y Luciano buscaron silla apresuradamente, visualizaron un espacio de seis sillas continuas en el esquivo “gallinero” y se acomodaron hambrientos de un fascinante espectáculo.  Ella jamás imagino, una prueba más de que el cosmos se confabula para llevarnos a experiencias cruciales con el fin de vivir y abrazar nuevos encuentros. Pasados tres minutos, talvez, una pareja cruzó ante ellos para situarse dos sillas después de las ya ocupadas y se situaron en la quinta y sexta sillas vacías. 

Gabriela, con contundente calma, pero juguetona como solía serlo, se acercó a Luciano y susurro a su oído: es él, Agustín y ella, me imagino: Elena. Tal vez la única sensación presente y placentera en aquel instante, era su mano en la de Luciano, jugando inquietamente como adolescentes.  Ese hálito del pasado no logró estremecer su cuerpo envuelto en el abrigo. No hubo atisbo de sorpresa ni nerviosismo alguno, al verlos juntos, a ellos, los recién llegados. Mas bien soporto entretenida los intentos de abrazo, de su pareja, marcando territorio.

El disfrute de esa hora y media de función le permitió a Gabriela tararear melodías del recuerdo, de su trasegar por escenarios de luces, músicos y canciones, además de apreciar el talento que envuelve una representación de ese género y deleitarse en la sensual danza de alegres milongas: ¡dos fundidos en el ensueño de la pasión, la belleza y lo erótico! Jueguitos de palabras se cruzaron, algunos referentes a la pareja contigua, Luciano con su creatividad locuaz, se atrevió a decir, muy cerquita al oído de Gabriela: “la mía, es mejor que la tuya”, ella solo apretó la mano de él, y se contuvo de soltar una carcajada, además porque sus sentidos solo posaban en el hermoso escenario y la cercanía de su acompañante.  

Terminado el acto, se pusieron de pie y aplaudieron como si con ello el telón se levantara de nuevo para volverse a embriagar de noche y de ensueño. Ni siquiera recordaron que había alguien de quien despedirse, e hicieron mutis por el foro.


Una pregunta no esperada se le ocurrió a Luciano con la advertencia de “no pienses la respuesta”: ¿“Sentiste fresquito”? y Gabriela…, si lo pensó, ante el reproche de Luciano, pero ella con absoluta firmeza, lo miró a los ojos y respondió: “No, esa página está cerrada” Abrazados, dijeron si a la penumbra y anduvieron el sendero de una luna enamorada.


Capítulo de una historia que se está escribiendo a medida que la vida precisa ser contada

Nury Bedoya Mesa

Marzo 21 de 2024




miércoles, 12 de noviembre de 2025

Tristeza

Por: Nicolás Jaramillo Ocampo




Salí de la última clase del día y me senté en una de las bancas de cemento que por suerte no estaba copada de estudiantes que mantenían animadas algarabías.

Te busqué con la mirada y no te vi. Era el final de una tarde gris y algo oscura. Agucé la mirada y mi atención, pero no te vi. Creí que esa pequeña ansiedad que se manifestó como una sutil opresión en el pecho presagiaba que te vería al finalizar el día. Sentía de antemano la alegría de verte aparecer por una esquina del parque, la sonrisa inatajable y la felicidad que iluminaría mi rostro. Me imaginé que tu cara también resplandecería y apresurarías el paso hacia nuestro encuentro para decirme: “¿me invitas a un café?” ¡Que felicidad! Pasaron unos largos, largos minutos y no te vi.

Por una esquina del Parque asomó la figura de aquel compañero; alto, atlético, bien parecido, lleno deconfianza en si mismo y, el colmo, muy destacado académicamente. No sé por qué nunca me simpatizó, tal vez por su insistencia en ser amigable conmigo y ayudarme en todas mis falencias académicas; tal vez por sus aires de sabelotodo y exagerada autoconfianza; no sé.

Al principio lo vi dirigiéndose a uno de los puestos de venta de café; sentí una especie de desagrado;no era la persona a la que quería ver en esa escasa multitud de desconocidos. Era un sentimiento intangible pero molesto. No sé por qué, pero no te vi. Cuando fijé mi mirada me sorprendí al ver que no llegaba solo; estabas tomando su brazo. Me quedé sentado en la misma banca por unos instantes; me viste, pero nunca me miraste.

Regresé caminando a casa, rumiando la tristeza que se manifestó como una sutil opresión en el pecho.

domingo, 9 de noviembre de 2025

Introducción

 


Bienvenidos a Entre tintas y montañas, un espacio donde la palabra encuentra su propio eco entre los caminos, las lluvias y los verdes de El Retiro. Este blog nace del taller de escritura creativa que se reune todos los jueves en la Biblioteca Roberto Escobar Isaza, un rincón donde las ideas germinan como semillas y cada texto florece al ritmo de la imaginación.

Aquí se reúnen las voces de nuestros alumnos: soñadores, narradores, poetas y curiosos que exploran el arte de contar. En cada relato, poema o reflexión se escucha la respiración de la montaña y el murmullo del lápiz sobre el papel. No somos escritores consagrados, sino viajeros de la palabra, aprendiendo a mirar el mundo con otros ojos.

Este blog nace del deseo de compartir las voces de un taller de escritura creativa, donde cada texto es una mirada, una emoción o un instante convertido en palabra. Escribimos desde la tierra que nos sostiene, desde las montañas que nos rodean y desde las pequeñas cosas que encienden la inspiración. Entre tinta y papel, buscamos el ritmo de nuestra voz. A veces con timidez, a veces con fuerza, pero siempre con la certeza de que escribir es una manera de habitar el mundo con más sensibilidad.

Los invitamos a recorrer estas páginas con el corazón abierto, a dejarse llevar por las historias que nacen de nuestras manos y de este territorio que inspira. Porque escribir —como vivir en estas tierras— es un acto de paciencia, de escucha y de amor por lo que nos rodea.

Entre tintas y montañas: un lugar para leer, imaginar y compartir la belleza de lo cotidiano.


Daniel Acevedo Arango




CAPITULO NUEVE: LA PÁGINA QUEDÓ CERRADA

…Y entonces aquella noche de tango en el gran teatro pleno de gente que vibró cada compás sonoro de un bandoneón rezonguero, una página de s...